domingo, 20 de septiembre de 2015
Filosofía barata
Yo a mis doce no tenia un diario, tenia un cuaderno. Era tan pequeña que aún escribía a lápiz y tan humana que ya tenía secretos. Y sin embargo, renuncié al candado. Quizá porque ya hubiera oído eso de 'yo soy yo y mis circunstancias' y supiese que siempre estamos solos, terriblemente solos. Que aunque las circunstancias coincidan ni tu puedes ser otro ni otro puede ser tu y que, por tanto, nadie puede entenderte. Que la única disculpa valida capaz de concederte redencion es la que te das a ti mismo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario