domingo, 4 de diciembre de 2016

1843

Si vienes y me besas sosteniendome suavemente de la cintura no sabre que hacer, así que no haré nada.
Si vienes, me miras, y me golpeas no sabré qué hacer, así qué no haré nada.
Si vienes y sin mirarme me rebasas no habrás hecho nada. Y frente a esa nada tampoco sabré que hacer. Solo aquí, solo así, quedará patente mi vacuidad.

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